Cuando la clausula 'prior amore, potior jure' no tiene importancia
¿Por que me dejaste amor? Si yo, reconozco jurídicamente que te amo; ¿Cómo no apelarte? si fuiste mi recurso de amparo; mi tribunal de casación; mi unificador de sentimientos; mi única instancia.; ¿Cómo no reconocer tus derechos posesorios sobre mi? Si en mi desarraigo fuiste mi domicilio constituido o procesal (nunca supe la diferencia amor, ¿la hay?) Y aquellas noches amor, oh!!!; Cómo olvidarlas!!!.; Si en ellas vivimos los hechos conducentes, que en definitiva, permitieron mi apertura a prueba. Y es cierto mi amor, sé que la documental no llegó a cumplirse, pero debes reconocer, al menos, que en la confesional mis sentimientos fueron más claros que nunca. Casi diría que hicieron prueba plena. ¡Ay amor! ¡Mi dulce exhorto!; ¡Mi notificación válida! Mi posesión legítima, aunque viciosa; mi sentencia favorable y definitiva: ¿por qué me abandonaste?; ¿Porqué tuviste esa dura contestación a mi demanda? ¿Acaso no cabe, todavía, en tu corazón un recurso extraordinario?; ¿Acaso no conc...